Escuchar artículo

Tras un 2025 de gracia especial, la Iglesia santiagueña se prepara para una nueva etapa de misión y cercanía social.

Monseñor aclaró que la clausura del Jubileo (celebrada el pasado fin de semana en la Catedral) no es un adiós, sino un punto de partida:

  • Mirada al futuro: "Cuando se cierran las puertas no es para dejar atrás lo vivido, sino para dar paso a una nueva corriente de vida", expresó.
  • Balance espiritual: Valoró la masiva participación de todos los sectores de la Iglesia local durante este año jubilar, que sirvió para renovar la fe en tiempos difíciles.

Bokalic no fue ajeno a la situación que atraviesa el país. En su mensaje, dejó definiciones claras sobre el rol de la Iglesia ante la crisis:

  • Preocupación por el ajuste: Hizo referencia al complejo escenario económico impulsado por el Gobierno nacional y la necesidad de redoblar el acompañamiento a los más vulnerables.
  • Diálogo provincial: Mencionó su reciente encuentro con el gobernador Elías Suárez, donde analizaron la realidad social de Santiago del Estero, buscando puntos de cooperación para contener a quienes sufren las periferias "geográficas y existenciales".

El Arzobispo ratificó el rumbo que seguirá la Diócesis en sintonía con el Papa Francisco:

  1. Iglesia en salida: Salir de los templos para buscar a quienes están alejados o desamparados.
  2. Misión compartida: Convocar a laicos, catequistas y sacerdotes a ser actores activos del cambio social.
  3. Misericordia en acción: Que el Jubileo se transforme en un compromiso cotidiano de ayuda y escucha.

Para quienes tienen responsabilidades de gobierno y representación, las palabras del Primado de la Argentina funcionan como un recordatorio: la política y la fe deben encontrarse en el servicio a los más necesitados, especialmente en un contexto de incertidumbre económica como el que inicia este 2026.

"El Jubileo se cierra como celebración, pero continúa como compromiso."Monseñor Vicente Bokalic.

Autor: admin