Jorge Luis Carabajal y un duro descargo tras el Festival de la Chacarera: "No pido dinero, pido trabajo"
A pesar del éxito artístico, los costos de producción y la apuesta por un folklore no comercial dejaron deudas pendientes que el artista busca saldar trabajando.
SANTIAGO DEL ESTERO. — La última edición del Festival de la Chacarera, celebrada en los primeros días de enero, dejó un sabor agridulce para uno de sus principales impulsores. Jorge Luis Carabajal, músico con 36 años de trayectoria y referente de la peña La Fisura, rompió el silencio para explicar el complejo presente económico que afronta debido a los saldos negativos del evento.
Una apuesta cultural frente al balance financiero
El festival fue elogiado por el público por su calidad y por rescatar la esencia pura del folklore santiagueño. Sin embargo, Carabajal explicó que la decisión de mantener una programación estrictamente folklórica, sin recurrir a géneros comerciales o masivos para asegurar la rentabilidad, tuvo un costo elevado.
- Autogestión: El evento es una iniciativa independiente, sin el respaldo de grandes estructuras financieras.
- Deudas con proveedores: Tras el cierre, quedaron compromisos económicos pendientes que el músico ha asumido como responsabilidad personal.
- Situación familiar: Carabajal señaló que, al no contar con un ingreso fijo, lo recaudado en sus presentaciones habituales se destina íntegramente al sustento de su familia, lo que le impide cubrir los gastos de producción remanentes.
"No estoy pidiendo dinero"
Con el objetivo de despejar malentendidos, el artista fue tajante respecto a su pedido público. Su intención no es obtener donaciones, sino generar oportunidades laborales que le permitan honrar sus deudas y estabilizar su economía doméstica.
"No estoy pidiendo dinero. Mi pedido se limita a conseguir trabajo. Lo que obtengo de mis presentaciones apenas permite sostener a mi familia", aclaró el músico.
El desafío de la cultura independiente
El caso de Jorge Luis pone de manifiesto la fragilidad de los proyectos culturales autogestionados en el contexto actual. La defensa de la identidad y las raíces, representada en el Festival de la Chacarera, muchas veces choca con la realidad de los altos costos de sonido, iluminación, logística y seguridad que requiere un evento de tal magnitud.
La comunidad artística y sus seguidores han comenzado a replicar su mensaje en redes sociales, destacando su honestidad y su incansable aporte a la cultura de la "Madre de Ciudades".
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