Cómo un distribuidor de La Banda expuso la corrupción en la Federal de Santiago del Estero
La investigación que culminó con la histórica intervención de la Gendarmería Nacional en la sede de la Policía Federal de Santiago del Estero tiene un nombre clave: Ramón del Jesús Gómez, alias "Udi". No se trata de un pequeño comercializador de barrio, sino de un eslabón estratégico en la cadena del narcotráfico regional, cuya relación con los uniformados terminó por delatarlos.
El operativo que despertó las alarmas
Todo comenzó con un reporte de la propia Policía Federal sobre un "megacargamento" en el paraje La Bajada, departamento Banda. Las comunicaciones con el Juzgado Federal eran constantes y cargadas de urgencia: los efectivos informaban un movimiento incesante de vehículos de alta gama en la propiedad de "Udi" Gómez, estimando la llegada de unos 40 kilos de cocaína.
Sin embargo, dos irregularidades detuvieron el reloj de los investigadores judiciales Pedro Simón y Guillermo Molinari:
- Ceguera selectiva: Al solicitar la identificación (dominios) de los vehículos que entraban y salían, los federales respondieron con evasivas, alegando que "estaban lejos" y no podían ver las patentes, una respuesta inusual para una fuerza de élite con equipamiento de vigilancia.
- El faltante del 90%: Del cargamento inicial reportado de 40 kilos, el acta final de secuestro solo registró 3 kilos. Menos del 10% de la droga supuestamente detectada llegó a manos de la justicia.
¿Quién es "Udi" Gómez?
Para la justicia santiagueña, Gómez es un viejo conocido del sistema penitenciario. Su perfil dista mucho del de un "transa" de búnker; es considerado un distribuidor a gran escala.
- Puesto estratégico: Su base en La Banda funciona como un centro de acopio y redistribución.
- Conexión interprovincial: Se lo señala como el "Portal del NOA", el primer nexo entre los cargamentos que bajan del norte del país y las redes de comercialización en provincias del centro y sur de Argentina.
La confirmación del entramado
La sospecha de los magistrados se transformó en certeza cuando los testimonios de los detenidos en distintos operativos comenzaron a coincidir: todos hablaban de cantidades de droga que duplicaban o triplicaban lo que figuraba en los expedientes oficiales.
Este "entramado de protección", donde la policía no solo permitía el tráfico sino que participaba activamente en el desvío de la mercadería para su reventa, es lo que llevó a Simón y Molinari a tomar la decisión más difícil: investigar a sus propios custodios en una operación secreta que hoy tiene a la cúpula de la DUOF bajo la lupa nacional.
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