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Según el último informe del Ministerio de Capital Humano basado en datos del SIPA, el empleo privado formal en Argentina sufrió una contracción del 1,4%, lo que representa la pérdida de casi 89.000 puestos de trabajo en solo doce meses.

Sin embargo, en este desierto recesivo, cuatro provincias lograron sostener indicadores positivos, destacándose por su resiliencia: Neuquén (+2,1%), San Juan (+2,0%), Santiago del Estero (+1,6%) y Río Negro (+1,1%).

El "oasis" santiagueño y la energía patagónica

El crecimiento en estas jurisdicciones responde a factores estructurales diferenciados. Mientras que Neuquén y Río Negro se apalancaron en la imparable actividad de Vaca Muerta, y San Juan hizo lo propio gracias a la minería metalífera, el caso de Santiago del Estero resalta por su base agroindustrial. La provincia logró pasar de 50.000 a 50.800 trabajadores registrados, consolidándose como uno de los pocos distritos donde la inversión privada formal no retrocedió.

En la vereda opuesta, la Patagonia extractiva —históricamente fuerte— lideró las caídas. Santa Cruz encabezó el desplome nacional con una pérdida catastrófica del 10,5% de sus puestos laborales, seguida por Chubut y Tierra del Fuego.

Sectores en crisis y el auge del cuentapropismo

El informe detalla que los sectores más castigados a nivel país fueron la minería y canteras, la industria manufacturera y las finanzas. Por el contrario, la pesca (+5,7%) y la construcción (+0,8%) mostraron leves signos de recuperación hacia el cierre del año.

No obstante, el dato más revelador del 2025 es el cambio en la calidad del empleo. Mientras el trabajo asalariado privado caía, el número de monotributistas creció un 5,4%. Los analistas advierten que este fenómeno refleja una precarización del mercado:

  • Destrucción de empleo formal: Menos trabajadores con beneficios sociales y estabilidad.
  • Refugio en la informalidad: Un aumento de "changas" y cuentapropismo que no siempre queda registrado en las estadísticas oficiales.
  • Encubrimiento laboral: Uso del monotributo para facturar tareas que, en la práctica, representan relaciones de dependencia.

Un balance agridulce

A dos años del inicio de la gestión de Javier Milei, la paradoja laboral es evidente: el nivel de ocupación total se mantiene o crece levemente, pero a costa de un deterioro en la formalidad. El estancamiento que la economía argentina arrastra desde 2011, sumado a la incertidumbre normativa, sigue actuando como un techo para que las empresas vuelvan a apostar por la contratación tradicional.

Autor: admin