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Ni siquiera el financiamiento con plásticos logra ganarle a la inflación: el uso de tarjetas de crédito quedó 10 puntos por debajo de la suba de precios.

La recesión sigue pasando factura en las góndolas y los centros de compras. Según los últimos datos oficiales, las ventas en supermercados a precios constantes retrocedieron un 3,1% interanual, consolidando una tendencia negativa que afecta tanto a las grandes superficies como a los autoservicios mayoristas.

Alimentos: El rubro que más golpea

A pesar de la caída general en las cantidades vendidas, la facturación nominal saltó debido al incremento en productos básicos. Los rubros que lideraron las subas de precios y, por ende, absorbieron la mayor parte del presupuesto familiar, fueron:

  • Carnes: Con un incremento nominal del 46,9%.
  • Verdulería y Frutería: Registró una suba del 37,0%.
  • Indumentaria y Calzado: Avanzó un 29,0%.

El fin del "tarjeteo" como salvavidas

Un dato alarmante del informe es el comportamiento de los medios de pago. Aunque la tarjeta de crédito sigue siendo el método principal (43,6% de las operaciones), su crecimiento nominal del 22,2% quedó muy por debajo de la inflación del periodo. Esto significa que los consumidores están perdiendo capacidad de financiamiento real; el límite de las tarjetas ya no alcanza para cubrir la suba de los alimentos.

Shoppings y Mayoristas: Nadie se salva

El enfriamiento del consumo no es exclusivo de los supermercados:

  • Centros de compras (Shoppings): Sufrieron una caída del 2,1% interanual, con una baja aún mayor respecto a enero (-1,8%), reflejando el parate en el consumo no esencial.
  • Mayoristas: Registraron una baja interanual del 1,2%, evidenciando que incluso las compras "de stock" para ahorrar están sufriendo el ajuste.

La presencialidad sigue siendo la forma elegida por el 97% de los santiagueños y argentinos para realizar sus compras, en un escenario donde el canal online no logra despegar mientras el poder adquisitivo continúa en terreno negativo.

Autor: admin