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Lo que comenzó hace más de cuatro décadas como una iniciativa local, se ha transformado en una de las manifestaciones de fe más grandes del país, convocando este Viernes Santo a miles de fieles que transformaron las calles en un río de devoción.

La jornada inició puntualmente a las 8:00 desde la Parroquia Nuestra Señora de Sumampa, tras la bendición impartida por el padre Raúl Lludgar. Desde allí, una columna interminable de ciclistas y motociclistas de todas las edades emprendió un recorrido de reflexión que unió a familias enteras, no solo de Santiago del Estero, sino también de provincias vecinas que viajaron especialmente para participar.

Un camino de oración y solidaridad

A lo largo de las 15 estaciones, el itinerario visitó puntos emblemáticos y comunidades parroquiales como Santo Cristo, San Roque, La Piedad y la Catedral Basílica. Sin embargo, el evento trascendió lo estrictamente religioso para reafirmar su perfil solidario: durante todo el trayecto, vehículos identificados recolectaron alimentos no perecederos que serán destinados a los sectores más vulnerables de la provincia.

Tradición que se renueva

La imagen de este año dejó postales conmovedoras: desde adultos mayores que cumplen su promesa anual, hasta jóvenes que se suman por primera vez a esta "peregrinación sobre ruedas". El despliegue logístico, que incluyó un fuerte operativo de seguridad y voluntarios encargados de portar la cruz y coordinar el sonido, permitió que el mensaje de cada estación llegara con claridad a la multitud.

En un contexto de desafíos, el pueblo santiagueño volvió a demostrar que su fe no es estática; se mueve, pedalea y se manifiesta con una fuerza que, año tras año, confirma que el Vía Crucis en bicicleta ya es un sello irreversible de la identidad y el corazón de la provincia.

Autor: admin