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Durante su homilía, el purpurado instó a la comunidad santiagueña a renovar la esperanza y comprender que la vida nueva en Cristo exige necesariamente un proceso previo de transformación interior y despojo de los egoísmos.

SANTIAGO DEL ESTERO. — Acompañado por el presbítero Rolando Tenti, Bokalic encabezó la celebración central de la Iglesia Católica en la antesala del Domingo de Resurrección. En un clima de profunda espiritualidad, el Cardenal recordó el contexto de desolación que rodeó la muerte de Jesús, señalando que incluso sus discípulos habían perdido la fe tras la crucifixión. "Parecía que todo había terminado", reflexionó, al describir el sentimiento de dispersión y desilusión de aquel entonces.

La memoria como motor de la esperanza

El mensaje central de la noche giró en torno a la fidelidad de Dios y la capacidad de los creyentes para no quedar atrapados en la "cruz" de las dificultades cotidianas. Bokalic destacó que la Pascua es, ante todo, el paso de la muerte a la vida, pero advirtió que este renacer no es automático:

  • Muerte al egoísmo: "No puede haber vida nueva si no hay muerte. Para resucitar, primero hay que morir a nuestras limitaciones, pasiones y ambiciones", sentenció el Cardenal.
  • Vencer la indiferencia: Advirtió que, sin una ruptura con el odio y la indiferencia, no es posible experimentar la transformación que propone el Evangelio.
  • El rol de las mujeres: El Cardenal resaltó la figura de las mujeres como las primeras testigos y valientes anunciadoras de la resurrección, subrayando que el Señor irrumpe cuando se superan los miedos.

Hacia una libertad verdadera

Otro de los ejes de la homilía fue el concepto de libertad cristiana. Bokalic aclaró que ser libres "en serio" no consiste en hacer lo que uno desea de forma caprichosa, sino en lograr la liberación de las "ataduras internas" que impiden el crecimiento espiritual y la fraternidad.

"Dios quiere que seamos libres", afirmó, convocando a los presentes a ser testigos del mensaje de Jesús en el día a día a través de gestos concretos de justicia, solidaridad y amor al prójimo.

Renovación del compromiso de fe

La ceremonia concluyó con un fuerte llamado a la esperanza frente a las complejidades del mundo actual. "Jesús ha resucitado, y nosotros también estamos llamados a resucitar con Él", finalizó el Cardenal, sellando una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico con un mensaje de renacimiento espiritual para toda la provincia.

Autor: admin