Alarma productiva: el cierre de empresas en la era Milei ya es más grave que el de la pandemia
El entramado productivo de la Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Según un relevamiento basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), un total de 24.437 empresas con empleados registrados bajaron sus persianas de forma definitiva en todo el país desde noviembre de 2023, coincidiendo con el inicio de la gestión del presidente Javier Milei.
La cifra representa una contracción del 4,8% en el padrón de empleadores y marca un hito preocupante: el retroceso actual ya es superior al daño estructural que sufrió el sector privado durante el peor momento de la pandemia del COVID-19. El escenario se agrava con una racha de 17 meses consecutivos de caída y la pérdida de más de 327 mil trabajadores del sistema formal.
Radiografía de la crisis por sectores El impacto de la recesión económica, la falta de financiamiento y el desplome del consumo interno no afectó a todos por igual. El deterioro se concentró con una virulencia inédita en actividades clave para la dinamización de la economía diaria y el empleo masivo.
De acuerdo al informe oficial, el podio de los rubros más golpeados lo integran:
- Transporte y almacenamiento: Encabeza el desplome con un alarmante -15,7%.
- Actividades inmobiliarias: Registró una contracción del -12%.
- Construcción: Una de las actividades más dinamizadoras, sufrió una caída del -9,6%, arrastrada por el freno de la obra pública y la parálisis del sector privado.
Asimetría regional: el Norte en alerta El mapa de la crisis expone además una profunda brecha territorial. Mientras que Neuquén se posiciona como la única provincia con signo positivo —impulsada exclusivamente por el boom energético y las inversiones en Vaca Muerta—, el resto del país exhibe números en rojo.
La provincia del Chaco, junto a La Rioja y Catamarca, figura a la cabeza de las jurisdicciones con mayor pérdida de empleadores registrados. Los analistas vinculan este fenómeno directo al perfil de las economías regionales del Norte, fuertemente dependientes del mercado interno, el comercio local y los índices de consumo popular, hoy severamente dañados.
La postura oficial frente al desplome Lejos de la alarma que muestran los indicadores de la SRT y las advertencias de los especialistas, desde el Gobierno nacional relativizaron la gravedad de la situación. Fuentes oficiales argumentaron que el cierre masivo de firmas responde a una "reasignación de recursos" propia de la transición hacia un nuevo esquema económico.
Para la Casa Rosada, el proceso actual implica una reestructuración donde los sectores tradicionales se achican, mientras que los rubros vinculados a la minería, la energía y las inversiones estratégicas comienzan a traccionar. Sin embargo, en el llano de las pequeñas y medianas empresas, la combinación de tasas elevadas, apertura comercial y recesión sigue demoliendo la sostenibilidad del empleo formal.
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