Milei recortó más de 63 mil millones de pesos y crece la preocupación por programas esenciales
En el marco de una amplia reestructuración de partidas presupuestarias impulsada para profundizar el ajuste fiscal y sostener el superávit financiero, el Gobierno nacional avanzó con un severo recorte de más de 63.000 millones de pesos en las áreas destinadas al sistema de salud pública. La medida fue oficializada a través de la Decisión Administrativa 20/2026, que lleva la firma del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y del ministro de Economía, Luis Caputo.
La reducción de fondos afecta de manera directa a diversos programas considerados estratégicos y esenciales para la atención médica y la prevención de enfermedades complejas. Entre las disminuciones más significativas se encuentran los recursos destinados al acceso a medicamentos, tratamientos de pacientes oncológicos, políticas de salud sexual, y programas de control y asistencia para patologías como el VIH, hepatitis y tuberculosis. Asimismo, la poda presupuestaria abarca partidas de organismos científicos y de ablación como el Instituto Malbrán y el INCUCAI.
Esta disposición técnica e institucional forma parte de un recorte global del presupuesto nacional que ronda los 2,5 billones de pesos, el cual impacta además en sectores clave como la educación, la ciencia, la infraestructura básica y los giros de asistencia financiera dirigidos a las provincias argentinas.
La medida generó un estado de alerta y profunda preocupación en sectores sanitarios, profesionales del área y el ámbito académico, especialmente por el impacto directo que podría registrarse sobre el funcionamiento de los hospitales públicos y universitarios. En este sentido, autoridades de diversas casas de altos estudios del país advirtieron que los centros de salud bajo su órbita dependen de transferencias de partidas que aún no se han efectivizado, alertando sobre el riesgo inminente de un colapso en su capacidad operativa.
Desde bloques opositores y organizaciones especializadas en la defensa de la salud pública cuestionaron con dureza el alcance del ajuste. Los referentes sectoriales señalaron que el desfinanciamiento estatal se produce en un escenario de creciente presión y saturación de la demanda en los efectores públicos de salud, motorizado por la compleja situación económica general y el consecuente traspaso de pacientes que perdieron la cobertura de la medicina privada o de obras sociales en numerosos segmentos de la población.
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