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SANTIAGO DEL ESTERO – En el marco de la celebración del 210° aniversario de la Independencia Argentina, el arzobispo Vicente Bokalic encabezó la misa central en la Catedral Basílica, donde dejó un profundo mensaje sobre la convivencia social. Ante la presencia del gobernador Elías Suárez y el senador nacional Gerardo Zamora, el arzobispo advirtió sobre los riesgos de la fragmentación y la polarización actual.

La unidad como desafío histórico

Bokalic propuso reflexionar sobre la gesta de 1816 no solo como un hito del pasado, sino como una hoja de ruta para el presente. "Así como en 1816 convivían distintas miradas e intereses, hoy la diversidad debe ser un valor", afirmó el prelado, al tiempo que remarcó que la independencia no fue el final de un camino, sino el inicio de una construcción colectiva constante.

"Cuando predominan intereses particulares, se vuelve muy difícil construir acuerdos que hagan posible una sociedad más inclusiva", señaló durante su homilía. En este sentido, llamó a los actores políticos y sociales a evitar la fragmentación y a priorizar la construcción de una patria más justa y equitativa.

La Iglesia como puente

El arzobispo definió la misión actual de la Iglesia en el territorio como un espacio de encuentro: "No se trata de imponer uniformidad, sino de acompañar, tender puentes y fomentar la fraternidad". Bokalic enfatizó que el diálogo es la herramienta esencial para gestionar las diferencias que atraviesan a la sociedad actual.

El mensaje final del arzobispo fue una invitación a la comunidad a renovar el compromiso con los valores de justicia e igualdad, instando a todos los sectores a trabajar por una Argentina donde "todas las voces sean escuchadas y reconocidas", recuperando el espíritu de aquellos hombres que hace 210 años forjaron la Nación.

Autor: admin