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Los fondos permitirán desarrollar sensores impresos en 3D para detectar contaminantes y transformar residuos forestales del monte chaqueño en nanomateriales con aplicaciones sanitarias.

SANTIAGO DEL ESTERO — En el marco de su décimo aniversario, el Instituto de Bionanotecnología del NOA (Inbionatec) —organismo de doble dependencia entre la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y el CONICET— recibió un financiamiento estratégico de 41 millones de pesos destinado a impulsar dos proyectos de investigación de alto impacto ambiental y sanitario.

Ambas iniciativas, dirigidas por los doctores Verónica Paz Zanini y Claudio Borsarelli, se destacaron al haber sido los únicos proyectos seleccionados en la provincia dentro de la competitiva convocatoria nacional de Proyectos de Investigación Plurianuales (PIP) del CONICET. Actualmente, el instituto nuclea a 16 investigadores, cerca de 10 becarios y personal técnico especializado en el desarrollo de tecnologías con proyección regional.

Tecnología innovadora para detectar contaminantes ambientales

El primero de los proyectos, liderado por la Dra. Verónica Paz Zanini, se centra en el desarrollo de sensores electroquímicos fabricados mediante impresión 3D, diseñados específicamente para detectar la presencia de pesticidas, metales pesados y microplásticos en el ambiente.

La especialista explicó que la detección temprana de estos elementos resulta fundamental para diseñar estrategias efectivas de intervención y remediación ecológica. La propuesta apunta a consolidar la fabricación local de sensores de bajo costo con capacidad de producción en serie a través de impresión aditiva, ampliando el horizonte tecnológico regional hacia aplicaciones que van desde el monitoreo ambiental hasta la química forense y el análisis bioquímico.

Economía circular: transformar residuos forestales en soluciones sanitarias

Por su parte, el proyecto encabezado por el Dr. Claudio Borsarelli propone aprovechar residuos forestales no maderables del bosque chaqueño —tales como hojas, cortezas y aserrín— para la obtención de nanopartículas de carbono dotadas de propiedades antimicrobianas y alta capacidad para retener contaminantes.

Bajo los principios de la economía circular, la iniciativa busca agregar valor a materiales históricamente considerados descartables. Los ensayos preliminares llevados adelante por el equipo arrojaron resultados muy promisorios, particularmente utilizando nanopartículas derivadas de hojas de quebracho colorado, las cuales están siendo evaluadas frente a cepas bacterianas resistentes aisladas en entornos hospitalarios para su uso en procesos de desinfección y filtrado.

Ciencia con impacto social y regional

En declaraciones brindadas a Radio Universidad, los investigadores remarcaron la alta competitividad de la convocatoria en el actual contexto del sistema científico nacional, subrayando que estos recursos son vitales para adquirir insumos, sostener las líneas de trabajo y fortalecer la infraestructura de los laboratorios locales.

"Buscamos alimentos más seguros, ambientes más sostenibles y una vida más segura. De eso se trata la ciencia argentina y eso es lo que hacemos", concluyeron los científicos, reafirmando el compromiso de poner el conocimiento desarrollado en Santiago del Estero al servicio directo de las necesidades de la sociedad.

Autor: admin