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En medio de un contexto de crisis, Adrián Ravier minimizó el impacto de los tarifazos y la caída del poder adquisitivo, señalando que la población debe "aprender a manejar sus gastos". Legisladores y ciudadanos califican los dichos como una burla frente al drama social de la morosidad récord.

BUENOS AIRES – El vocero presidencial, Adrián Ravier, generó un fuerte repudio tras declarar que el aumento en la morosidad de las familias argentinas no responde a variables macroeconómicas, sino a una incapacidad de los ciudadanos para gestionar sus ingresos y límites crediticios. Sus palabras se suman a sugerencias previas, como la de "abrigarse" en lugar de utilizar gas ante los incrementos tarifarios.

Ante estas afirmaciones, el diputado nacional Hugo Yasky salió al cruce, advirtiendo que las familias no caen en deuda por falta de aprendizaje financiero, sino por una "tormenta perfecta": aumento de precios y tarifas, salarios estancados y tasas de interés liberadas. "Se endeudan para comprar comida, remedios y pagar servicios básicos", sentenció el legislador.

Un drama social sin precedentes

Las cifras reflejan una realidad alarmante: la morosidad de los hogares alcanzó el 12,7% en mayo, un récord en los últimos 16 años. Según datos del Banco Central (BCRA), cerca de 7 millones de personas han quedado excluidas del sistema crediticio por incapacidad de pago.

El impacto es profundo y transversal:

  • Carga financiera: La deuda consolidada saltó del 17% al 30% de la masa salarial promedio en apenas un año.
  • Dependencia del crédito: Un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales reveló que el 89% de los hogares debió financiar la compra de alimentos mediante tarjetas o préstamos.
  • Billeteras virtuales: La morosidad en este sector supera el 30%, triplicando las cifras observadas en años anteriores.

Historias de vida: el impacto en Santiago del Estero

La crisis se traduce en historias personales que atraviesan a todo el país, incluyendo casos en nuestra provincia. Vanina Lescano, residente en la capital santiagueña, relata el drama de convivir con un hijo electrodependiente tras la interrupción de suministros médicos básicos. La situación obligó a su familia a desintegrarse para sobrevivir: "Tuvimos que decidir cosas que nunca pensamos. Hemos tenido que disolver la familia porque era imposible sostenernos".

Como el caso de Vanina, miles de ciudadanos enfrentan hoy una realidad donde los ingresos fijos han perdido toda capacidad de cubrir la Canasta Básica, convirtiendo el endeudamiento no en una elección de consumo, sino en una herramienta de supervivencia forzada.

Autor: admin