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El entrenador de Olímpico presentó ante el plantel los principales conceptos que marcarán la temporada. Una defensa disruptiva, agresividad en los primeros segundos de posesión, selección de tiros de alto valor y una cultura de trabajo basada en la responsabilidad aparecen como los pilares de la propuesta.

En el inicio de la pretemporada, el cuerpo técnico comenzó a transmitir la filosofía que buscará desarrollar a lo largo de la temporada. Más allá de los aspectos tácticos, hubo especial énfasis en los hábitos, la responsabilidad individual y colectiva y la necesidad de concentrarse en aquello que cada jugador puede controlar.

—¿Cuál es el principal concepto que querés instalar en el equipo?

—El foco tiene que estar en el proceso y no solamente en el resultado. Pensar únicamente en ganar o perder puede generar ansiedad y sacarnos del presente. Hay cosas que no podemos controlar, pero sí dependen de nosotros la preparación, la atención, el esfuerzo y la manera de responder. Tenemos que trabajar todos los días sobre objetivos de rendimiento que nos acerquen a lo que buscamos.

—¿Qué identidad defensiva querés construir?

—Buscamos una defensa disruptiva. La idea es atacar también cuando estamos defendiendo: presionar la pelota, romper el ritmo del rival, defender agresivamente el pick and roll, comunicarnos de manera constante y sostener esfuerzos consecutivos. No queremos una defensa que simplemente espere lo que haga el otro equipo.

—¿Cómo se va a evaluar ese trabajo defensivo?

—No podemos medirnos solamente por la cantidad de puntos recibidos, porque eso también depende del ritmo y del número de posesiones del partido. Un equipo puede recibir una determinada cantidad de puntos y haber defendido bien o mal según cómo se haya desarrollado el juego. Por eso tenemos que entender la eficiencia defensiva y apoyarnos en la estadística avanzada para evaluar mejor lo que hacemos.

En ese sentido, esos conceptos estadísticos también deberán formar parte del conocimiento de los jugadores y no quedar exclusivamente en manos del cuerpo técnico.

—¿Qué buscás ofensivamente?

—Ser muy peligrosos durante los primeros ocho segundos de posesión. Cuando recuperamos la pelota tenemos que poner presión rápidamente sobre la defensa rival, correr, ocupar bien los espacios y atacar el aro. Eso no significa lanzar cualquier tiro rápido, sino intentar encontrar situaciones de alto valor antes de que la defensa pueda organizarse.

—¿Cómo se aplica el concepto “9 y 7” dentro de esa idea?

—Es una manera rápida de identificar los tiros que buscamos. Las definiciones cerca del aro, los tiros libres y los lanzamientos de tres puntos con los pies en el piso, especialmente desde las esquinas, son situaciones de alta eficiencia. La intención es generar ese tipo de opciones con frecuencia y reducir los tiros de menor valor.

Dentro de esa propuesta, la correcta ocupación de los espacios tendrá un papel importante, especialmente durante las transiciones ofensivas, con la intención de correr la cancha y ocupar rápidamente las esquinas.

—Además de lo táctico, hablaste de una cultura de alto rendimiento. ¿Qué lugar ocupa dentro del proyecto?

—Estar en un equipo de Liga Nacional no quiere decir automáticamente que todos tengamos hábitos de alto rendimiento. Una cosa es estar y otra es pertenecer realmente a este nivel. Eso se demuestra en la forma de trabajar, prepararse y afrontar cada día.

—¿Qué esperás concretamente de cada entrenamiento?

—No venimos simplemente a entrenar porque es lo que corresponde. Venimos a evolucionar. Cada jugador tiene que identificar qué puede hacer para crecer y nosotros debemos darle el feedback necesario. La idea es ser un 1% mejor cada día.

—También planteaste la idea de trabajar “sin excusas”.

—Sí. No tiene que haber excusas ante una corrección, un error o cuando algo no sale como esperábamos. Hay que escuchar, aceptar, aprender y avanzar. Y eso alcanza a todos, también a nosotros como entrenadores.

—¿Qué importancia tiene la responsabilidad individual dentro de esa filosofía?

—Es fundamental. Cuando algo no está saliendo podemos caer en la queja, buscar culpables o asumir qué podemos hacer nosotros para cambiarlo. Buscamos que cada uno se haga cargo de lo que le corresponde, dé la cara y siga adelante.

La preparación, la atención y la capacidad de respuesta frente a la adversidad serán componentes centrales durante toda la temporada.

La propuesta apunta a construir un Olímpico con una identidad clara: agresivo en defensa, dinámico en ataque y comprometido con una cultura de responsabilidad y evolución permanente, entendiendo al trabajo cotidiano como el camino para alcanzar los resultados.

Autor: admin