Impulso productivo: la siembra de girasol superó el 80% en Santiago del Estero y avanza por encima del promedio histórico
La implantación de girasol superó el 80% del área prevista en todo el territorio provincial, posicionándose por encima del promedio histórico para esta época del año, de acuerdo con el último informe agronómico difundido por la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA).
Si bien el ritmo general se mantiene por debajo del vértigo observado en el ciclo anterior, el estado sanitario y general de los lotes se ubica entre bueno y excelente, aunque los técnicos advierten que las precipitaciones de primavera y el control de plagas serán determinantes durante las próximas semanas.
Diferencias zonales y desarrollo inicial
El relevamiento detalla que los departamentos Moreno y Alberdi concentran los estadios fenológicos más avanzados, mientras que en otras zonas productivas los cultivos transitan las primeras etapas de crecimiento, ubicándose mayoritariamente en el primer par de hojas verdaderas.
Las condiciones ambientales jugaron un papel dispar según la región:
- En Quimilí, la evolución del cultivo dependerá estrechamente de las lluvias primaverales para asegurar la disponibilidad de humedad en el perfil del suelo.
- En Colonia Alpina, las bajas temperaturas registradas en semanas previas generaron algunas demoras en la velocidad de germinación, aunque sin provocar daños de consideración.
En materia sanitaria, el monitoreo detectó una presencia moderada de oruga cogollera y cortadoras en el departamento Belgrano, además de la aparición de insectos y ácaros en niveles bajos en Moreno y Rivadavia, situaciones que mantienen en alerta a los productores para evitar mermas en el stand de plantas.
El contexto del maíz y el control del "maíz guacho"
La campaña de girasol dialoga de cerca con el escenario que dejó el ciclo maicero 2025/26, cuya recolección se extendió hasta agosto debido a excesos hídricos y demoras operativas. Aquella campaña arrojó rindes disímiles en la provincia —con pisos de 38 quintales y máximos de hasta 90 quintales por hectárea en Bandera— y dejó un volumen estimado en 4,3 millones de toneladas.
Como correlato de aquellas demoras, técnicos e instituciones recalcaron la necesidad de sostener un riguroso monitoreo sobre los lotes con maíz voluntario o "guacho". La presencia de estas plantas actúa como hospedante para la chicharrita (Dalbulus maidis), vector de enfermedades, por lo que su control químico y mecánico previo a la implantación de las nuevas campañas de girasol y soja continúa siendo un factor sanitario prioritario, a pesar de que los reportes de la Red Nacional de Monitoreo registraron una baja en las poblaciones del insecto durante septiembre.
Con el área de siembra de girasol prácticamente consolidada, el desafío del sector pasa ahora por custodiar el potencial productivo de los lotes frente a la variabilidad climática que se avecina en la primavera santiagueña.
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