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Dos documentos oficiales fechados el 15 y el 22 de enero de 1833, conservados en el Archivo Histórico de Santiago del Estero, revelan los primeros pasos diplomáticos dados tras la ocupación británica de las Islas Malvinas. El gobernador Elías Suárez anunció este miércoles su puesta en valor y remarcó el peso histórico que tiene la provincia en la soberanía nacional.

Hay documentos que adquieren dimensión histórica no solo por los años que cargan en sus espaldas, sino por el momento exacto que congelan en el tiempo. Eso es lo que acaba de suceder con dos piezas documentales que permanecieron resguardadas en el Archivo Histórico de Santiago del Estero y que ahora vuelven al centro de la escena nacional.

El gobernador Elías Suárez dio a conocer este miércoles la existencia y puesta en valor de dos escritos oficiales fechados los días 15 y el 22 de enero de 1833. Su aparición no es menor: fueron redactados inmediatamente después de los hechos que marcaron el inicio de la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido en las Islas Malvinas.

Las fechas marcan el pulso de la historia. El 3 de enero de 1833, fuerzas británicas ocuparon las islas y desplazaron a las autoridades nacionales. Apenas unos días más tarde, la maquinaria diplomática se puso en marcha desde Buenos Aires. Los registros de la Cancillería confirman que la respuesta argentina fue inmediata.

Del Atlántico Sur al corazón de la Madre de Ciudades

Los papeles custodiados en tierras santiagueñas pertenecían al histórico Ministerio de Gracia y Justicia, el área encargada en aquellos años del Departamento de Relaciones Exteriores.

El primer documento tiene fecha del 15 de enero de 1833. Coincide exactamente con los registros oficiales de la Nación, puntualmente con una nota enviada por Manuel Vicente Maza al encargado de Negocios británico, Philip Gore, para exigir explicaciones tras enterarse de lo ocurrido en las islas.

El segundo escrito lleva la firma del 22 de enero de 1833. Es otra fecha clave: fue el día en que Maza presentó formalmente una protesta ante el representante británico. La Cancillería conserva los registros de aquella presentación que luego continuaría en Londres.

De este modo, los archivos santiagueños se meten de lleno en aquellos días agitados de enero de 1833, demostrando cómo las comunicaciones del gobierno central circulaban hacia el interior de un país que todavía peleaba por organizarse políticamente.

Fuentes primarias que hablan sin intermediarios

Desde el punto de vista historiográfico, el valor de estos documentos no pasa por cambiar lo que ya se sabe, sino por su condición de fuentes contemporáneas. No son relatos escritos décadas después; son testimonios administrativos paridos mientras los hechos aún estaban ocurriendo.

Para Santiago del Estero, una de las jurisdicciones más antiguas del país, este hallazgo ratifica su rol histórico como custodio del patrimonio nacional. El material ya fue declarado de interés público provincial mediante el Decreto 2026-2130-E-GDESDE-GSDE. Además, se enviaron copias al canciller Pablo Quirno y se proyecta su entrega a las autoridades del Congreso Nacional y a los legisladores santiagueños, mientras avanza su estudio archivístico y digitalización.

A 193 años de aquellos sucesos, la memoria de enero de 1833 demuestra que no solo habita en los grandes anaqueles de Buenos Aires, sino también en el corazón de la Madre de Ciudades.

Autor: admin